Hay muchas características que definen a un buen profesor de inglés. Dependiendo de lo que busques, puede que te interesen más unas que otras, pero hay unos cuantos mínimos que es recomendable buscar en cualquier profesional.

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Tiene la formación adecuada

Ya sea con un curso oficial, una carrera universitaria o experiencia relevante, un buen profesor necesita saber enseñar. Por obvio que esto parezca, mucha gente opina que basta con encontrar a alguien que sepa mucho inglés, aunque no se dedique a la enseñanza ni tenga estudios ni experiencia relevante. No basta con hablar inglés, ni siquiera siendo nativo, para saber enseñar. Las habilidades didácticas son tan importantes como las lingüísticas.

 

Se prepara las clases

Con más o con menos experiencia, todos los profesores necesitan un tiempo de preparación. Búsqueda de materiales, plan de actividades y tiempos, identificación de problemas que puedan surgir en clase... hay muchas cosas que requieren un trabajo previo. Un buen profesor, por mucha confianza que tenga en sus habilidades, dedica un tiempo de preparación por cada clase, y eso se nota.

 

Te da material para trabajar fuera de clase

El trabajo no acaba cuando sales del aula. Si quieres progresar de verdad, necesitarás dedicar tiempo a diario, tanto dentro como fuera de clase. Tu profesor puede ayudarte con esto recomendándote recursos, dándote ejercicios o lecturas, pidiéndote que te prepares presentaciones o conversaciones o, en general, proporcionándote cualquier actividad que te obligue a practicar. Asegúrate de seguir sus recomendaciones, verás que mejoras mucho más rápido.

 

Comprueba tu desarrollo

No hace falta que te sientes a hacer un examen cada trimestre, un buen profesor tiene formas de evaluar tu aprendizaje. Puede ser a través de la observación de tu trabajo día a día, o de pruebas de nivel, incluso con actividades entretenidas como juegos o presentaciones. Es importante que evalúe tu desarrollo de forma completa, es decir, que tenga en cuenta todas las habilidades relacionadas con el aprendizaje: lo que entiendes, lo que sabes decir, lo que sabes escribir y lo que sabes leer; las famosas four skills.

 

Se adapta a tu nivel

Cada persona tiene su propio ritmo de aprendizaje. No sirve de nada que te presionen para que llegues a un nivel para el que no estás preparado, lo máximo que vas a conseguir es quedarte con lagunas o frustrarte. Tampoco es buena idea que sigas haciendo los mismos ejercicios una y otra vez si ya tienes un área concreta dominada. Lo mejor es que el temario vaya contigo, y que tu profesor sepa cuándo repasar, cuándo seguir con el progreso habitual y cuándo cambiarte de nivel. Un buen profesor debería poder recomendarte un curso que te valga, en el que no te pierdas y no te aburras.

 

Pero ni el mejor profesor del mundo puede obligarte a aprender. Ya lo dice el refrán: you can take the horse to the river, but you can't make it drink! Si no haces un esfuerzo por aprender y no pones de tu parte por aprovechar las clases, es probable que tu aprendizaje sea muy lento incluso con un buen profesional. Así que, una vez encuentres las clases perfectas para ti, ¡ponte las pilas!

 

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