Si has estudiado algo de inglés, seguramente sepas que un objetivo muy común es imitar el habla de los nativos. Pero en la última década, ha ocurrido algo muy curioso: está surgiendo una nueva variedad del inglés. Sí, aunque parezca increíble, a las variedades que ya conocemos (escocesa, irlandesa, americana, británica...) pronto habrá que añadirle una o varias más. Este nuevo tipo de inglés se suele llamar ELF, un acrónimo de English as a Lingua Franca.

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También, en el entorno laboral europeo, se suele llamar euroinglés, o Euro-English. La idea del inglés como lingua franca no es nueva, pero el estudio de cómo los hablantes no nativos están transformando el idioma solo se lleva dando unos diez años. Aún es pronto para saber qué forma tomará el inglés del futuro, pero te contamos lo que ha ocurrido de momento.

 

Simple

Como cualquier otro idioma, el inglés tiene detalles muy complejos, como una pronunciación difícil de deducir de su ortografía, los phrasal verbs, un amplísimo vocabulario y una facilidad sorprendente para crear nuevas palabras y resignificar las que ya existen. También tiene cosas muy sencillas, en especial su gramática, que no tiene ningún punto especialmente complicado más que en registros formales. La variedad internacional explota los elementos sencillos y aparta los complejos, creando un idioma muy fácil de utilizar. Por ejemplo, transforma verbos irregulares en regulares («dreamt» pasa a ser «dreamed»), elige palabras más sencillas («get to» en vez de «arrive») y elimina elementos gramaticales («I look forward to see you», «I will write you tomorrow»). Todo vale si facilita la comunicación.

 

Adaptable

Como se usa principalmente (aunque no solo) entre hablantes no nativos, a veces puede haber gente hablando en inglés aunque sus idiomas se parezcan entre sí mucho más que al inglés. Cuando esto ocurre, los hablantes acaban utilizando las palabras en inglés, pero las estructuras típicas de su primera lengua.

 

Literal

Para facilitar la comprensión entre entornos culturales distintos, el euroinglés tiende a ser muy descriptivo y literal, huyendo de juegos de palabras, ambigüedades y metáforas. Se opta muchas veces por expresiones que no son naturales, pero sí más fáciles de comprender, como «how much time?» en vez de «how long?».

 

Variable

De momento, es una variedad en constante cambio, que depende sobre todo de quién la utilice. La comunicación entre una persona de Francia y otra de Portugal puede ser radicalmente distinta a la de alguien de Marruecos con alguien de Japón. Por eso es muy difícil definir sus características y establecer normas.

 

Problemas

Uno de los debates más habituales sobre el euroinglés es en qué medida está restándole riqueza al inglés. Hay quien afirma que el inglés se está empobreciendo porque la gente no se preocupa de aprender a hablarlo correctamente, y hay quien piensa que el hecho de que exista una lengua de intercambio no va a impedir que los hablantes nativos del inglés desarrollen sus habilidades lingüísticas. Sea como sea, es un proceso que está en marcha, y no depende de las academias ni de los diccionarios, sino de la gente que lo va creando en su día a día.

 

Y tú ¿qué elegirías? ¿profundizar en el conocimiento del inglés o quedarte con una herramienta que te sirva para comunicarte?

 

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