What's Up! blog
el mejor contenido del mejor curso de inglés
Si te trasladan de ciudad, ¿pierdes lo que llevabas avanzado en inglés?
| Respuesta rápida. No pierdes lo que ya tenías consolidado: la investigación sobre memoria de idiomas muestra que lo bien aprendido resiste años. Lo que sí se pierde con facilidad es lo más reciente y, sobre todo, el hábito. El riesgo real de un traslado es el parón de semanas o meses que suele traer, y se evita con continuidad: seguir online durante el cambio y retomar cuanto antes en la ciudad de destino, a ser posible con el mismo sistema de niveles. |
Un traslado lo cambia casi todo a la vez. El contrato de alquiler, el colegio de los niños, el empadronamiento, las cajas, un equipo nuevo en el trabajo. En medio de esa lista, las clases de inglés suelen ser lo primero que se cae. “Ya lo retomaré cuando esté instalado”, te dices. Y es muy comprensible.
Tampoco es una situación rara. Según la Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia del INE, en 2024 se registraron 1.754.162 cambios de municipio dentro de España. En 700.640 de ellos la persona cambió de provincia, y en 546.536, de comunidad autónoma. Detrás de muchos de esos movimientos hay un motivo laboral, y muchos afectan a adultos que estaban a mitad de algo: una formación, un nivel de inglés, una rutina que por fin funcionaba.

Qué le pasa a tu inglés cuando lo interrumpes
La respuesta tiene una parte tranquilizadora y otra que conviene tomarse en serio.
La tranquilizadora viene de uno de los estudios más citados sobre memoria de idiomas. En 1984, el psicólogo Harry Bahrick publicó en el Journal of Experimental Psychology: General un trabajo con 733 personas que habían estudiado español en el instituto o en la universidad, algunas hacía cincuenta años. La mayoría apenas lo había practicado desde entonces. Aun así, conservaban una parte grande de lo aprendido.
La parte seria está en la forma de la curva. Bahrick observó que el olvido se concentra en los primeros tres a seis años sin práctica: ahí la pérdida es rápida. Después, lo que ha sobrevivido se estabiliza durante décadas, en un estado que él llamó permastore, como el permafrost de la memoria. Y lo que más pesaba en cuánto se conservaba era el nivel alcanzado durante el aprendizaje inicial.

Aplicado a tu traslado: lo que tenías bien asentado no se va a evaporar en unos meses. Respira. Las estructuras básicas, el vocabulario que usas cada semana y tu capacidad de seguir una conversación sencilla aguantan bien un paréntesis. Lo que sí está expuesto es lo último que aprendiste, lo que todavía no habías automatizado. Y eso suele ser justo lo que marca la diferencia entre “me defiendo” y “hablo con soltura”.
El verdadero riesgo de una mudanza: el parón
Aquí va una opinión, más que un dato: casi nadie deja el inglés por decisión. Lo deja porque aparece un hueco, el hueco se alarga y volver cuesta más que seguir.
Una mudanza es la tormenta perfecta para eso. Las primeras semanas no tienes horarios estables. Luego no conoces las academias de la zona. Luego te da pereza volver a hacer una prueba de nivel, explicar otra vez tus objetivos y empezar con un grupo desconocido. Cada uno de esos pasos es pequeño. Juntos pueden convertir un paréntesis de un mes en uno de un año, y un año sin práctica ya cae de lleno en esa zona de pérdida rápida que describía Bahrick.
Casi nadie deja el inglés por decisión. Lo deja porque aparece un hueco, el hueco se alarga y volver cuesta más que seguir.
Tres tipos de traslado y cómo plantear cada uno
Pongamos un caso para aterrizarlo. Marta trabaja en Madrid, está en un B1 y lleva seis meses con dos clases a la semana. En noviembre la empresa le propone pasar a la oficina de Valencia a partir de enero. Tiene tres opciones: parar hasta instalarse, seguir online desde el principio o hacer una mezcla. Si para, lo previsible es que enero se le vaya en llaves, papeles y equipo nuevo, y que en marzo todavía esté “mirando academias”. Si sigue online durante la transición y en febrero pasa a presencial en Valencia, llega a primavera con el mismo nivel y la rutina intacta. La diferencia entre los dos escenarios no está en el talento de Marta. Está en si hubo semana cero.
Según el tipo de traslado, el enfoque cambia.
Un traslado temporal de unos meses
Es el caso más fácil de resolver y, curiosamente, el que más se descuida. Si sabes que vuelves, lo lógico es no cortar: mantener las clases en formato online en directo durante esos meses, aunque sea con menos horas, para conservar la rutina y el nivel que llevabas. Menos horas cumplidas valen más que un parón completo. Y un proyecto fuera de casa, con tardes libres en una ciudad nueva, suele dejar más hueco para estudiar del que imaginas.
Un traslado definitivo
Aquí la clave es la transición. Lo ideal es que no exista la semana cero: seguir online durante la mudanza y, en cuanto tengas horarios estables, pasar a clases presenciales en la nueva ciudad. Cuanto más se parezca el sistema de destino al de origen (mismos niveles, mismo tipo de clases, tu historial disponible), menos tendrás que empezar de nuevo.
Vivir entre dos ciudades
Cada vez más gente trabaja parte de la semana en una ciudad y parte en otra, o vuelve a casa los fines de semana. En ese caso te interesa un sistema que te permita combinar presencial y online según la semana, sin que cada cambio de planes te cueste una clase.
El error típico aquí es atar las clases a una sola ciudad y perder todas las semanas que pasas en la otra. Mejor al revés: decide qué días estás fijo en cada sitio y reserva en función de eso. Si una semana se tuerce, que la clase se mueva contigo en lugar de perderse.
Un plan mínimo para las semanas de mudanza
Durante la mudanza no hace falta mantener el ritmo de siempre. Hace falta que el hilo no se corte. Un plan de mínimos que cabe en casi cualquier semana caótica:
- Dos clases a la semana, aunque sean online. Fija los días antes de empezar a empaquetar, porque después no vas a encontrar el momento.
- Un rato corto de práctica los días sin clase. Diez o quince minutos repasando lo último que viste en clase, que es justo lo más frágil.
- Usa el traslado como tema. Explicar en inglés que te mudas, buscar piso o presentarte a un equipo nuevo es práctica útil de verdad. Llévalo a clase.
- Pon fecha a la vuelta al formato completo. Por ejemplo, “dos semanas después de tener las llaves”. Sin fecha, el plan de mínimos se convierte en el plan definitivo.
¿Y si a pesar de todo acabas parando? Pasa, y no es un drama. Lo consolidado sigue ahí. El día que te instales es un buen momento para volver con un inicio claro, igual que cuando decides empezar inglés con el curso ya empezado: no hace falta esperar a ninguna fecha especial.
Qué preguntar antes de mudarte
Si estás estudiando inglés y sabes que te vas, haz estas preguntas en tu academia actual antes de irte:
- ¿En qué nivel estoy exactamente, según el Marco Común Europeo? A1, A2, B1… Pídelo por escrito; te servirá en cualquier academia.
- ¿Puedo seguir online en directo mientras me instalo? Aunque sea con menos clases a la semana.
- ¿Tenéis centro en la ciudad a la que me voy? Si es así, pregunta cómo se traslada tu matrícula y tu historial.
- ¿Qué he trabajado en las últimas semanas y qué me queda por consolidar? Es lo más frágil, así que conviene saberlo.
- ¿Quién me hace el seguimiento durante el cambio? Para no quedarte colgado justo cuando más fácil es desconectar.
Con esas respuestas, el traslado deja de ser un salto al vacío y pasa a ser un cambio de sede.
Si en tu nueva ciudad no hay academia de tu red
Puede pasar, sobre todo si te vas a una ciudad mediana. En ese caso tienes dos caminos razonables. El primero es seguir con tu academia de siempre en formato online en directo, que mantiene intactos tu nivel, tu historial y a la persona que te hace el seguimiento. El segundo es buscar una academia local; si eliges esta vía, lleva tu nivel por escrito referido al Marco Común Europeo y pide que te hagan una prueba con parte oral, para que te coloquen donde de verdad estás y no un escalón por debajo.
Lo que un traslado puede hacer por tu inglés
Una mudanza también trae oportunidades. Cambian tus horarios, tus trayectos y a veces tu trabajo, así que es un buen momento para colocar el inglés en un hueco mejor que el que tenía. Si el traslado viene con un puesto con más contacto internacional, además, tendrás más ocasiones de usar lo que aprendes, y el uso es lo que convierte lo aprendido en algo que se queda. Aprovecha la reorganización para decidir, desde el primer día, cuándo y dónde vas a estudiar en la ciudad nueva.
Una red que viaja contigo: cómo funciona en What’s Up!
Esta es precisamente la situación en la que una red de academias marca la diferencia. What’s Up! Living English tiene 40 academias en 23 ciudades españolas, entre ellas Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Sabadell, Terrassa, Girona o Alcalá de Henares; una de ellas, la de Castellón, es una próxima apertura. Algunas sedes son de apertura reciente, así que si te mudas a una de ellas conviene confirmar la disponibilidad de horarios en ese centro concreto.
Los doce niveles del curso, de A1 Beginner a C1 Advanced, están alineados con el Marco Común Europeo de Referencia, de modo que tu nivel significa lo mismo en cualquier academia de la red. Puedes hacer el curso en presencial, online en directo o combinando ambas modalidades, lo que te permite seguir con tus clases durante la mudanza sin semana cero. Tu English Coach y el eCampus, desde donde reservas clases y ves la evolución de tu nivel, siguen contigo estés donde estés. Antes de irte, cuéntale el cambio a tu Coach y pregúntale cómo pasar tu matrícula a la academia de destino.
Puedes ver todas las sedes en el listado de academias What’s Up! y cómo funciona la modalidad mixta en la página del curso de inglés presencial + online. New city, same English.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto inglés se pierde si dejo de estudiar unos meses?
Lo bien consolidado se conserva durante años. Lo que se resiente en unos meses es lo aprendido más recientemente y la soltura al hablar, que depende de la práctica regular. Por eso es mejor bajar el ritmo que parar del todo.
¿Puedo seguir las clases de inglés online mientras me mudo?
Si tu academia ofrece clases online en directo, sí, y es la mejor forma de no romper la rutina durante las semanas de mudanza. Pregunta si puedes combinar presencial y online según te vaya cada semana.
¿Hay academias de inglés con sedes en varias ciudades de España?
Sí. Algunas redes tienen academias en varias ciudades con el mismo sistema de niveles, lo que facilita retomar el curso sin empezar de cero. Pregunta siempre cómo se traslada tu nivel y tu historial de una sede a otra.